Fin de año en Moya

Una alternativa estupenda para celebrar en familia el fin de año es ir a una casa rural o  si es con niños, mejor un hotel rural de los muchos que tenemos en el país. Allí te solucionan las comidas, el alojamiento y los tuyos pueden disfrutar la entrada del año nuevo descansando de las fiestas navideñas, las compras y tareas que se añaden al cansancio de todas las obligaciones de los últimos meses. Podemos encontrar una oferta variada, con servicios para todos los gustos, salas de juegos, piscinas, sauna, biblioteca, actividades para los niños y visitas guiadas para todos. Es además, el lugar de encuentro de amigos y familiares que viven en otras ciudades y la opción segura para varias copas sin riesgo.

Es nuestra opción desde que nacieron los niños. Y la disfrutamos todos, a pesar de que siempre hay que dedicar alguna hora al desplazamiento. Nos gusta viajar.

En esta ocasión hemos pasado el cambio de año en MOYA, un lugar casi desconocido por los propios habitantes de Cuenca, por valencianos y aragoneses y un lugar emblemático en la Edad Media. Estuvimos en el hotel rural Tierras de Moya, un lugar con encanto a cargo de Arturo y Pilar, anfitriones cariñosos y atentos, con un trato cercano, con una cocina valenciana saludable y de fácil digestión, con especial atención a todos los alojados y muy sensibles a las necesidades de los pequeños.

Hay lugares con encanto como la villa de Moya o este hotel rural del siglo XVIII cuidado en todos los detalles, pero me quedo con Arturo y Pilar, las personas con encanto que han logrado hacer de nuestra estancia una experiencia inolvidable.

Moya, pertenece a la provincia de Cuenca y está formado por la Villa y el Castillo de Moya, actualmente deshabitado y por cuatro barrios: El Arrabal, Los Huertos, Santo Domingo y Pedro Izquierdo. La casa rural está en Los Huertos de Moya, con 20 habitantes y entre ellos una masajista….una suerte. Hemos aprovechado para descubrir el curioso masaje “gotas de lluvia” con aceites esenciales como tomillo, albahaca, mejorana….realizando ejercicios de respiración y relajación, escuchando música y disfrutando de dos horas de “desconexión” que siempre se agradecen, pero todavía más para empezar el año con fuerzas renovadas.

El paisaje:

A finales de diciembre, si no hace sol, el blanco se impone en las calles y los campos, Todo está helado. Debe ser precioso viajar allí en primavera o en otoño. En los paseos se pueden disfrutar de bosques de sabinas, del pino albar, carrascas, nogales, chopos, álamos y robles. Hemos visto jabalís, ciervas y corzos, hemos disfrutado del guiso del ciervo bien macerado y escuchado al picapinos; descubrimos rapaces sin mucho esfuerzo y otras aves en la Lagunilla de Talayuelas como fochas, garza real, pato cuchara o el zampullín. Parece que hay gallipatos, un curioso anfibio, aunque nosotros no lo vimos.

 Un poco de historia

La historia de esta tierra es inmensa. Hasta el siglo XII la comarca de Moya estuvo bajo el poder musulmán, siendo reconquistada definitivamente por Alfonso VIII en 1183.

En ese año, el propio rey castellano, queriendo asegurar su dominio frente al rey  valenciano, una vez reconquistada toda la zona conquense, determinó apoderarse de la llamada  Meya del Cherif Al Edrís, encomendando su toma a don Álvaro Das Mariñas, que tras la reconquista cambiaría su apellido por el de Moya.

Alfonso VIII, en 1210 pobló Moya con gentes riojanas, Fernando III la consolidó y le concedió fueros y privilegios y en torno a la villa, con el tiempo, se agregaron otras tierras y otros pueblos formando una unidad geográfica que aseguró las fronteras castellanas lindantes con Valencia y Aragón. La iniciativa repobladora real no debió tener mucho éxito porque en 1215 Enrique III entregó la villa a la Orden de Santiago, la cual levantó un primitivo castillo.

El enclave adquirió carácter de plaza avanzada de reconquista: los santiaguistas necesitaban un lugar donde concentrar sus fuerzas para después lanzar sus operaciones sobre el territorio musulmán.

Moya se convirtió en una importante base militar por lo menos hasta la conquista de Requena en 1238. Durante los siglos XIII y XIV algunos caballeros moyanos participaron en numerosas empresas militares,  como la batalla del Salado en 1340 o el sitio de Algeciras en 1343, en cuya fortaleza llegó a ondear el pendón de Moya.

Los años grandes fueron los de sus primeros Marqueses, Andrés de Cabrera y Beatriz de Bobadilla, confidente de Isabel de Castilla y que ejerció una notable influencia en la corte de los Reyes Católicos.

También Moya escribió páginas de lealtad a la Corona en la época de las Comunidades yendo contra las Germanías.

En el siglo XIX se convierte en centro de la resistencia anti francesa en 1808. Hace su proclama contra Napoleón y se levanta en armas. Sus “guerrilleros” son temidos y traen en jaque a los generales franceses Gaulaincourt y Le Frére. Por ello Moya volvió a sufrir de nuevo saqueos y destrucción.

Su historia puede terminar con su participación en las guerras carlistas. Del lado de Isabel II y  destrucción en 1835. El siglo XIX es el fin de Moya, de su importancia, de su prestigio y de su grandeza. Las nuevas orientaciones políticas y administrativas y la desamortización hicieron que los 36 pueblos de su jurisdicción se separaran. Incluso comenzaron a desmoronarse sus muros y a disgregarse sus habitantes por los barrios anejos más próximos.

Visitas de interés:

Primera visita: El castillo de Moya (Dos horas)

_mg_7378

La villa de Moya es una ciudad medieval en ruinas. El castillo de Moya y la villa fueron declarados Monumento histórico-artístico en 1982  y constituyen un importante vestigio arqueológico de lo que fuera una notable ciudad medieval. Está a tres Km. escasos del Hotel rural y recorrerlo te puede llevar un par de horas si no te demoras mucho en los detalles. Vale la pena el paseo. Y estaría fenomenal que dedicaran recursos a su restauración, que avanza muy lentamente.

Situada en lo alto de un cerro, se encuentra rodeada por cinco Recintos amurallados y ocho puertas. Los principales edificios civiles y religiosos se encuentran en torno a la plaza Mayor: La Casa Ayuntamiento, el Convento de las Concepcionistas y seis templos: «iglesia de Santa María», «iglesia de la Trinidad» y la «iglesia de San Miguel» (actual cementerio). Otras iglesias han desaparecido hasta los cimientos: San Juan y San Pedro. La «iglesia de San Bartolomé», se halla absolutamente arruinada, pendiente de recuperación como centro de interpretación. Tuvo además  dos centros asistenciales: el «Hospital de Pobres» y el «Hospital de Cautivos», éste desaparecido hasta los cimientos.

Aunque no se puede apreciar nada, es curioso conocer la función del  Hospital de Cautivos o “Casa de la Merced” que fue fundado por los caballeros de la orden de Santiago con el propósito de servir para el intercambio de prisioneros moros por cristianos. El Concilio de Letrán con su valoración de la vida humana y las obligaciones de la Paz y Tregua de Dios, permitieron la obligatoriedad de la práctica del rescate de prisioneros. Y por supuesto, el rescate implicaba también un beneficio económico, que debía pagar el rescatador. Inicialmente, el Hospital obtuvo concesiones reales y gozó de diversas heredades –casas, molinos, huertos y viñas- cuyas rentas ayudaban. Posteriormente, conforme se repoblaba y organizaba el territorio, disfrutó de otras explotaciones agropecuarias y privilegios, y sus rentas crecieron, gracias a donaciones y subvenciones del Concejo.

Moya, situada en un lugar estratégico privilegiado, domina un amplio territorio de las provincias de Cuenca, Teruel y Valencia. Debido a este enclave, ha sido objeto de disputas a lo largo de los tiempos por hacerse con su control y es llamada por algunos historiadores “Moya, llave de Reinos” (Castilla, Aragón y Valencia).

Actualmente, en la villa de Moya, no hay habitantes. La última persona censada fue la abuela de los dueños de la casa rural que nos acogió los días de fin de año, “Tierras de Moya” y porque fue un deseo expreso de su madre, que tuvo la valentía de viajar hasta allí para dar a luz.

Esta y otras muchas curiosidades te pueden explicar en una visita guiada.
Segunda visita: Villar del Humo (dos, cuatro o seis horas)

pintura-rupestre-de-malawi-1               cuenca-villar-del-humo-pintura-rupestre-selva-pacuala-caballos

Es famosa por conservar una interesante muestra de pinturas rupestres agrupadas en una serie de abrigos y parajes como los de Vallejo Marmalo, Selva Pascuala y Peña del Escrito, entre otros. Todos en la zona montañosa de la Sierra de las Cuerdas, entre los ríos Mesto y Cabriel, a unos 12 km del pueblo y a los que se llega por pista forestal. Para llegar allí hay que salir en dirección Cañete.

Este Parque Cultural está compuesto por caprichos de la naturaleza entre los ríos Cabriel, Casa y Mesto. Hay un albergue y aula de naturaleza en la Selva Pascuala.

Hay once abrigos en los que podemos admirar unas doscientas pinturas. Estas pinturas pertenecen al Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica y fueron declaradas, como todos los lugares bajo esta denominación, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se conocen un total de 170 figuras entre las que podremos distinguir dos tipos de arte rupestre:las más antiguas, del mesolítico (con una antigüedad en torno al 8.000 a.C.), en tonos más rojizos, representan figuras humanas, de animales y escenas naturalistas; y neolíticas (con una antigüedad en torno al 6000 a.C., en tonos desde el anaranjado al castaño azulado, con una temática más abstracta, simbólica y con esquematizaciones.

Esta visita se organiza con expertos y en 4×4 que te permite, por un precio módico, realizar visitas cortas de dos horas y largas de hasta seis, pudiendo entrar a las cuevas y admirar estos tesoros.

Tercera visita: El cañón de Talayuelas (dos horas)

canon-talayuelas

Es una formación geológica y espectacular desfiladero de tierras rojas formada durante siglos por la erosión del viento y el agua, llamada popularmente, “La Plaza de Toros” o “el Anillo de Toro”. La zona es de gran interés paisajístico por sus bellísimas vistas panorámicas, se sitúa a 5 Km. De Talayuelas siguiendo la N-330 dirección Utiel donde una pista forestal de corto recorrido nos adentra en un mirador.

La visita al cañon de Talayuelas es un circuito en forma de media luna, en el cual alrededor suyo encontraremos unos hierros clavados alrededor de los precicipios. Se aconseja no sobrepasar los hierros, ya que se trata de un terreno muy inestable y acercarnos mucho supondría provocar una rotura o resbalón.[

Cuarta visita: La cueva de la Virgen de Tejeda (tres horas)

La cueva se encuentra en Garaballa. Allí seguiremos la carretera hacia Aliaguilla y, antes del puente, a la derecha, encontramos la indicación.

Al llegar a Garaballa dejamos el coche junto al santuario dedicado a la Virgen de Tejeda, en el que cada 7 años los vecinos, no solo de este municipio sino de toda la región, se congregan para celebrar el Septenario, en el que la Virgen se traslada en romería hasta el castillo de Moya a 18 kilómetros de distancia para celebrar allí las fiestas.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Buscamos a la derecha una calle que enseguida se convierte en camino y desde la que se tiene una estupenda panorámica del valle que forma el río Ojos de Moya.

La historia de este lugar está plenamente ligada a la Virgen de Tejeda, y es un importante centro de peregrinación. La aparición de la imagen en un tejo, cerca de una cueva en el mismo cauce del río el 14 de agosto de 1205, durante el pontificado de Inocencio III, hace que el obispo San Julián permita la construcción en el lugar de un monasterio e iglesia que debía de fundar los monjes que tuvieran como símbolo esa Santísima Trinidad, la misma que el pastor al que se le apareció llevaba grabada en la piedra santa.

Precisamente, en el lugar donde más probablemente debió aparecerse la Virgen por su proximidad al antiguo convento erigido (la cueva del Ganado) tiene lugar un singular fenómeno sólo dos días al año coincidiendo con los equinoccios: el 21 de marzo y el 23 de septiembre. En la montaña, junto al castillo y frente a la cueva, hay un orificio y el sol, al atardecer, se coloca justamente detrás.

El acontecimiento, que responde «a un culto ancestral en un espacio sagrado» forma parte de los acontecimientos que se estudian en lo que se denomina arqueoastronomía. No es el único fenómeno del culto antiguo. Cada 14 de agosto hay una ceremonia de carácter solar en el nuevo monasterio de Tejeda. El sol entra y se proyecta a través de una ventana para iluminar con sus rayos la Virgen de Tejeda.

Parece que en toda España se están descubriendo fenómenos de este tipo relacionados con cultos antiguos que la teología cristiana los ha incorporado.

Otras visitas de interés

 Si se dispone de más días, hay numerosas visitas recomendadas, como Landete, Albarracín, Teruel, el Rincón de Ademuz, Boniches o Cañete…. Todas a menos de hora y media de Huertos de Moya y la casa rural Tierras de Moya, donde te acogen como si fueran tu familia…..

Cuenca o Valencia, también muy cerca, merecen días propios. Tiene tanto que ver….

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s