Relato: Amor con amor se paga

 

 

riziere_jaune

Desde que mi madre enfermó, mi hermana y yo nos turnamos para pasar un mes de verano en su casa del campo y ayudar a mi padre que adora este lugar apartado entre humedales extremeños donde se cultivan grandes extensiones de arroz y de maíz. Él se entretiene trabajando en su pequeño huerto, haciendo arreglos y chapuzas en la casa, charlando con los pocos vecinos de este lugar  y paseando al amanecer con su perra Pluma.

Todos los años viene los meses de julio y agosto y considera que mi madre también disfruta de este espacio amplio y protegido. No piensa cambiar de costumbre y considera que es nuestra obligación darle ese gusto.

El mes que paso aquí me encierro en la casa y no quiero ver a nadie. Mi marido no me acompaña más que un par de fines de semana. Yo leo, escribo, me desplazo al pueblo más cercano para las compras y estoy disponible para las emergencias. Mi padre ya no conduce bien. Me aburro soberanamente y si solo fuera eso podría superarlo. El problema es que cada atardecer entro en pánico y la causa son los mosquitos. Me adoran y yo les odio.

Algo les atrae con fuerza irresistible hacia mi piel, no importa que utilice pulseras o aceites de citronela, o toda la variedad de repelentes que ofrece el mercado. Lo he probado todo. Hasta he plantado caléndulas,  eucalipto limón, menta, lavanda y albahaca. Solo me falta ponerme una pamela y dejar colgando un tul que me cubra todo el cuerpo para evitar sus picaduras como si estuviera en el Amazonas o emplastecer todo mi cuerpo con barro, grasa y hierbas como la tribu himba de África.

Mi cuerpo acumula historias de hinchazones, picores e ingresos hospitalarios y escuchar un zumbido cercano desencadena en mí sudores fríos y deseos de huir ante la mirada incrédula de mi padre, que considera que exagero y soy una pija de ciudad. Entonces odio el campo, a mi padre, su tozudez  y a las circunstancias que hacen que me sienta obligada a volver un año tras otro.

He intentado influir para que fumiguen los arrozales antes del verano pero no puede ser porque los agricultores también se dedican al cuidado de las abejas, así que todo es negocio para el pueblo.

La alternativa es convencerle de que vengan a pasar el verano a mi casa de la playa pero no he tenido  éxito. La casa, con espacio para todos y accesible, la compré el año que fui atacada sin piedad por una inmensa nube de mosquitos mientras llevaba rápidamente a mi madre en su silla de ruedas al interior de la casa. Al pasarme la mano por el brazo dolorido, la descubrí manchada de sangre. Aluciné. Lloré. Mi padre miró hacia otro lado. A él no se le acercan, al menos mientras esté yo.

El año pasado vine con mi niña de 9 meses. La llené de aceite y parches de citronela, preparé la casa con dispositivos eléctricos y de ultrasonido, la mantuve en el porche acristalado todas las tardes, a esa hora del atardecer tan hermosa que ellos prefieren para atacar, pero ha heredado esta maldición de mi piel o mis genes y tuvimos que llevarle al hospital por una reacción alérgica.

Mi padre se apenó tanto que pensé que había llegado el momento del cambio a la playa. Nunca se preocupó por mí pero la reacción con su nieta del alma me llenó de esperanzas.

Hoy , el día que nos reunimos para comentar las vacaciones de todos, me explica entusiasmado que este año ha contactado con expertos valencianos que se han trasladado para instalar cajas especiales para la cría del murciélago, una variedad especial muy popular en esa comunidad,  con la esperanza de que esta primavera hayan formado grandes colonias y sean capaces de acabar con todos esos malditos insectos que molestan a su nieta. ¡Podemos estar tranquilas este verano!

Y yo, sintiéndome culpable por mi madre bonita y convencida de que mi padre no podría estar solo, le he pedido a la señora que la cuida el resto del año, que busque a una persona de confianza con carnet de conducir,  para que pueda pasar con ellos el mes de agosto en el maldito campito. No sé lo que hará mi hermana. Ella ha heredado el escudo protector de mi padre.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s